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Un momento de completa felicidad

Tenía la piel de gallina y estaba abrumado. Su ruina y matrimonio destrozado ya no importaban. No era como él pensaba, sino como nunca había imaginado. Podía ver y sentir todas las ondas que viajaban a su alrededor: la luz de aquella lámpara oxidada, el calor del radiador, los colores de la habitación, los ladridos del perro, TODAS! Billones de ondas le rodeaban, y chocaban contra él, confirmando la dualidad que tanto le había costado interiorizar. Era una persona completamente feliz. Ahora solo quería descansar. Se levantó y, cansadísimo, no fue capaz de evitar la atracción de aquella fuente de luz tan vibrante. Al tocarla, recordó las palabras de su padre: “Ten cuidado con este viejo cable que no tiene toma tierra”. Ese fue su último pensamiento. Su cuerpo se desplomó y con él se desvanecieron su sonrisa y las respuestas a los principios más básicos de la física.

Este fue el microrrelato que presenté para el concurso de microrrelatos de Feelsynapsis.

Fuente de la imagen.

Jorge

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